Una sensación me hace detenerme, dejar por un momento
lo que estoy haciendo y concentrar mi atención en otra cosa, levanto mis manos
y las observo detenidamente; aquellas manos que en algún momento, al tacto eran
suaves como terciopelo; aquellas que jugaban con muñecas por las tardes sin preocupación;
las que escribían sus tareas a veces un poco a desgano pero con mucha
responsabilidad; aquellas manos que aprendieron a trabajar deslizando los dedos
con mucha habilidad en un teclado. Esas manos que ahora no pueden esconder las
marcas del tiempo, esas que a veces se recienten por el trato poco delicado y
que por lo mismo aparentan una tosquedad irreal, porque esas manos solo son
capaces de crear, de construir sueños y nunca de destruirlos.
Creado: Enero 15, 2012
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